Título: El Conde-Duque de Olivares

Autor: J.H.Elliot

Editorial: Crítica, 2005


Hará ya unos años el que fuera padre de la Constitución, Gregorio Peces-Barba, hizo unas declaraciones que generaron gran polémica. En su tono campechano vino a decir que si los ejércitos españoles de Felipe IV hubiesen acudido en 1640 a sofocar la rebelión portuguesa en vez de dirigirse a Cataluña, hoy conservaríamos el imperio ultramarino portugués y no tendríamos que lidiar con el independentismo catalán. Por supuesto, las reacciones no se hicieron esperar y la tormenta mediática no tardó en desatarse.

Más allá de la anécdota, las declaraciones de Peces-Barba revelan un hecho indiscutible, las convulsiones que sufrió el Imperio español durante el siglo XVII. Queda dentro del mundo de las hipótesis y pasa a engrosar el ya concurrido grupo de los “y si…” cómo hubiese derivado nuestra historia en otro caso; de lo que no hay duda es que España nunca estuvo tan cerca de su desmembración como en aquella década de 1640, cuando su decadencia hispana era un hecho incuestionable.

Al igual que decíamos en nuestra reseña sobre la biografía de Manuel Godoy de Emilio La Parra, la historia ha personalizado y señalado a una persona en concreto, a Don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, como el artífice del desastre de toda una nación. Se le acusa de llevar a cabo una nefasta política que acabó por traducirse en la derrota ante las potencias protestantes y en el final de la influencia española en el centro y norte del continente europeo. Como siempre ocurre en estos casos, ni el personaje es tan malo ni tampoco es un mártir al que se le ha malinterpretado. La historia es más compleja y entran en liza múltiples factores (económicos, sociales, identitarios, estructurales) que deben tenerse en cuenta. Por ejemplo, la Unión de Armas que promovió el Conde-Duque más que intento por someter los fueros regionales tuvo como finalidad obtener soldados y recursos para hacer frente a la sangría de la Guerra de los Treinta Años.

J.H. Elliot, uno de los hispanistas más importantes del siglo XX, analiza la figura de El Conde-Duque de Olivares* y describe su infancia, educación y progresión hasta convertirse en valido de Felipe IV para concluir en su caída final. El tratamiento que Elliot da a su trabajo hace que pueda considerarse algo más que una mera biografía. Utiliza al Conde-Duque como espejo de la sociedad española de mitad del siglo XVII con sus vicios y sus virtudes pues, como ella, él era un personaje con un sinfín de matices. Lógicamente ocupan un lugar central del libro tanto la Guerra de los Treinta Años como los conflictos territoriales en el seno de la monarquía (Cataluña, Aragón, Valencia, Portugal, Andalucía, entre otros).

J.H.Elliot (Reading, 1930) es catedrático emérito de Historia Moderna en la Universidad de Oxford. Educado en el Eton College y doctor en Historia por la Universidad de Cambridge (Trinity College, 1952), fue durante 17 años profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton (Estados Unidos). Además de su amplia labor docente, tanto en Inglaterra como de profesor invitado en las más destacadas universidades del mundo, es autor, entre otros muchos libros, de “La España Imperial, 1469-1716“, “La rebelión de los catalanes“, “El viejo mundo y el nuevo, 1492-1650“, “Un palacio para el rey” (con Jonathan Brown), “Richelieu y Olivares” y “España y su mundo“. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid, y miembro de la Academia Británica, pertenece también a la Academia Americana de las Artes y las Ciencias y a la Sociedad Filosófica Americana. En 1993 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias.

*Publicado por Editorial Crítica, 2005.

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