Título: En el Mapa. De cómo el mundo adquirió su aspecto

Autor: Simon Garfield

Editorial: Taurus, octubre 2013


En el Mapa. De cómo el mundo adquirió su aspecto* puede incluirse, a justo título, entre los libros de historia pues refleja el devenir de ese capítulo apasionante del conocimiento humano que hemos dado en llamar la cartografía. Pero también cabe afirmar que se trata de una obra de “algo más que historia”.

Es historia en cuanto inevitablemente tiene que dar cuenta de la evolución de la cartografía, desde la aparición de los primeros mapas, de los primeros geógrafos y de los primeros “cosmógrafos” que lograron representar nuestro mundo en soportes materiales, cosmógrafos cuyos sucesores florecieron -y a qué altura- en la “época de los descubrimientos”.

A partir de un determinado momento, sin embargo, el relato histórico da paso a algo diferente, al estudio de la utilización de los mapas en la vida contemporánea que, como es obligado, culmina en el capítulo dedicado a la aparición de Google Maps y a las técnicas asociadas a la cartografía digital.

De hecho el epílogo del libro (“cartografiarlo todo, al instante, desde cualquier sitio”) versa en gran parte sobre las actividades cartográficas de la empresa norteamericana de Mountain View aunque en él aparezcan también otras iniciativas similares a cargo de Apple, de Twitter o incluso de Amazon. Y en capítulos precedentes Simon Garfield ha narrado los inicios y el ya evidente éxito de la cartografía a través de satélite, mediante el uso del GPS, que concreta en el lanzamiento del navegador holandés TomTom (“cómo los holandeses volvieron a tomar la iniciativa en la cartografía del mundo”).

MAPA ANTIGUA FRANCIA CARTOGRAFIASimon Garfield vincula los inicios de los mapas, desde el punto de vista científico, a la gran biblioteca de Alejandría y a los descubrimientos de las “grandes mentes” griegas -Eratóstenes entre ellas- que “calcularon por primera vez el tamaño y la forma del mundo”. Aparecen ya destacadas en esos momentos iniciales las representaciones de la Tierra de Herodoto, de Anaximandro y ya más tarde de Estrabón, hasta llegar al mapamundi clásico de Claudio Ptolomeo, tantas veces objeto de reproducción en los siglos ulteriores.

Desde la cartografía griega o romana hasta la eclosión de los grandes mapas en los siglos XVI y XVII la obra de Garfield quizá adolece de un cierto anglocentrismo, también perceptible en otros momentos. Sin duda el mapamundi de Hereford es un hito entre los dibujados durante la Edad Media pero los tesoros cartográficos de los países mediterráneos durante aquel período tienen tanta o más relevancia. No es que Garfield los omita, pues alude entre otros a los portulanos o a los trabajos cartográficos venecianos, pero parece mostrar mayor interés por aquellos que tienen una cierta relación con las islas británicas (por no hablar de la atención dedicada a la falsificación de Vinland).

La edad de oro de la cartografía histórica, a partir del descubrimiento del Nuevo Mundo, es objeto de buena parte de los capítulos centrales del libro. Aparecen en ellos Juan de la Cosa, Vespuccio, Mercator, Blaeu, Waldseemuller, Domingo del Castillo, Ortelius y, en fin, los autores más destacados que contribuyeron a dar forma gráfica a lo que antes era sólo terra incognita. Uno comprende, a la vista de estos tesoros cartográficos, la pasión de los coleccionistas, por no hablar de las deleznables amputaciones de los viejos tomos que desgraciadamente siguen asolando tantos archivos y bibliotecas, alguno de cuyos protagonistas es objeto de un capítulo del libro.

Descubriremos con Garfield mapas con formas de animales (Bélgica en figura de león, Estados Unidos en forma de águila); mapas que durante siglos representaron islas o cordilleras inexistentes (las islas fantasmas de Morell en el Pacífico o las legendarias y falsas montañas de Kong, en lo que hoy es Costa de Marfil); mapas de las islas del tesoro, mapas esféricos; en fin, mapas descriptivos de las ciudades según el nivel de pobreza y de delincuencia de sus barrios y calles, entre otras curiosidades sorprendentes.

GOOGLE MAPS LOGOLa historia de las guías de viaje que se popularizaron desde mediados del siglo XX está admirablemente narrada y documentada en el libro. Desde las venerables Baedeker y Murray hasta las más modernas de Michelin (alguna de cuyas ediciones, la de 1939, sirvió a las tropas desembarcadas en Normandía para avanzar a través de Francia) para acabar con las guías azules o guías del trotamundos de hoy.

Son muy variados, como fácilmente puede percibirse, los temas de este interesante libro-puzzle que aborda un sin fin de aspectos relativos a los mapas. Garfield pasa revista a su utilización en un buen número de sectores y actividades. Entre ellos, por poner sólo algunos ejemplos de cuestiones tratadas en otros tantos capítulos de su obra, el uso de la cartografía en el cine (Casablanca, Teléfono Rojo); en los juegos de mesa (Risk); en los videojuegos (Garfield explica por qué el futuro de la cartografía se encuentra en los juegos de ordenador) o en la estrategia y táctica militares. La historia de la cartografía está ligada a las guerras ya que los mapas han sido soporte imprescindible de las operaciones bélicas: un buen ejemplo son las salas de los cuarteles generales que describe el autor cuando narra cómo las visitaba a diario Churchill durante la segunda guerra mundial.

En el mapa resulta, por todo ello, un libro de divulgación cartográfica, pero de buena divulgación. Por decirlo en palabras de sus editores, un “rico mosaico de historias fascinantes” que espera nuestra lectura y no defrauda nuestro interés.

Simon Garfield (1960) es un autor británico de obras de divulgación. Ha escrito, entre otros, Es mi tipo. Un libro sobre fuente tipográficas y una trilogía de diarios editados del Mass Observation Archive ―Our Hidden Lives, We are at War y Private Battles―, sobre la II Guerra Mundial y sus secuelas. Para más información pueden consultar su página web: http://www.simongarfield.com/home.asp

*Publicado por Editorial Taurus, octubre 2013.

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