Título: Historia de Roma desde su fundación

Autor: Tito Livio

Editorial: Gredos, 1993


Cuando la crisis moral toma asiento en una sociedad se produce un movimiento en su seno que busca recuperar el prestigio y los valores abandonados. Así ocurrió en España durante el Siglo de Oro o tras el desastre del 98. La búsqueda por la regeneración (palabra muy de actualidad) política ya se dio en los albores del Imperio Romano, tras las Guerras Civiles que socavaron los cimientos de la República y concluyeron con la asunción de todo el poder por parte de César. Uno de los mayores exponentes de este proceso fue el historiador romano Tito Livio.

En su obra Tito Livio no escribe por el mero gusto de narrar acontecimientos, ni por el afán de profundizar en la investigación de los sucesos. Su finalidad es ensalzar los valores tradicionales de Roma para corregir los defectos de la sociedad en la que vive, esto es, tiene un objetivo didáctico y moralizante. Tito Livio considera que la virtus romana ha ido degradándose hasta alcanzar el punto decadente del momento en que escribe, a consecuencia del abandono de las costumbres y tradiciones que hicieron grande a Roma. Para revertir esta situación utiliza el pasado como ejemplo de las conductas y los valores que deben regir al Imperio y que permiten su regeneración moral.

Tito Livio ha pasado a la posteridad por su monumental Historia de Roma desde su fundación*, cuyo título original parece ser Ab urbe condita libri. Compuesta por 124 libros (de los que nos han llegado treinta y cinco y algunos fragmentos sueltos de otros) recorre la historia de Roma desde su fundación hasta el año 9 d.C. Ignoramos si quiso detenerse en este año por algún motivo concreto o si la muerte le impidió completar el resto. El contenido de los libros perdidos lo conocemos, mal y con lagunas, a través de unos resúmenes llamados periochae redactados por un autor anónimo.

Donde mejor se percibe el objetivo de Tito Livio es en los prefacios que redacta al inicio de algunos de sus libros (como era costumbre en la historiografía antigua). En ellos expone los principios que rigen su obra, de los cuales el más relevante es el ya comentado, la concepción del presente como refugio del pasado y la influencia ejemplarizante de éste. También destacan dentro de su concepto historiográfico la neutralidad crítica frente a la no historicidad de la tradición legendaria (reconoce que sus relatos iniciales son fantásticos y carecen de finalidad histórica, aunque la tengan didáctica), el principio ético de la causalidad de los hechos (con un papel destacado de la religión) y la relevancia del valor instructivo del conocimiento del pasado.

Tito Livio nació en el año 64 a.C. en Padua. Más allá de su obra apenas tenemos información sobre su vida. Perteneció a una familia burguesa y acomodada pero no a la aristocracia romana. De su juventud y edad adulta poco sabemos y las opiniones al respecto se dividen: hay quienes consideran que permaneció prácticamente toda su vida en Padua y quienes estiman, por el contrario, que se trasladó a Roma cuando alcanzó la madurez. En todo caso, sabemos que desde el año 27 a.C. se dedicó exclusivamente a escribir, lo que implica que debía haber adquirido una cierta reputación y que estaba bien relacionado con la corte imperial. Junto a su labor histórica parece que también se dedicó a la oratoria, a la filosofía y a la crítica literaria, aunque desconocemos si escribió algo sobre ellas. Murió en su ciudad natal el año 17 d.C. a los 81 años de edad.

*Publicado por Editorial Gredos, 1993.

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