Título: La influencia del Poder Naval en la historia

Autor: Alfred T. Mahan

Editorial: Ministerio de Defensa, 2007


Tras el hundimiento del Maine el 15 de febrero de 1898 comenzaba la guerra hispano-estadounidense. El resultado es de todos conocidos. España, debilitada por la insurrección cubana, no pudo hacer frente al ataque americano, especialmente a su armada que derrotó de forma aplastante a la española en la batalla de Santiago de Cuba. El 10 de diciembre de ese mismo año se firmaban los acuerdos de París: la antigua metrópoli perdía todas sus posesiones de ultramar, mientras que Estados Unidos empezaba expandir su influencia por las aguas del Caribe y del Pacífico.

Este suceso coincide temporalmente con otro acontecimiento de mayor trascendencia: la construcción del canal de Panamá. Como analizábamos en la reseña del libro Un camino entre dos mares de David McCollough, el Canal supondrá un nuevo espaldarazo a las aspiraciones norteamericanas para extender su poder entre los países vecinos y para potenciar su marina mercante. Cabe preguntarse los motivos que llevaron a Estados Unidos a despertar del letargo aislacionista que venía manteniendo desde su independencia y a lanzarse a la conquista de los mares. Una de las respuestas se encuentra en la obra del capitán de navío Alfred T. Mahan, La influencia del Poder Naval en la historia*, libro que revolucionó la política americana.

La tesis de Mahan es sencilla: las naciones de condición marítima necesitan utilizar el comercio a través del mar para desarrollar su economía, para lo que resulta imprescindible contar con una poderosa fuerza naval, tanto para las situaciones de paz como para las guerras. Hasta el momento, mantiene Mahan, Estados Unidos no ha potenciado su armada porque el comercio marítimo no ha evolucionado lo suficiente, pero cuando esto suceda (en especial una vez que se abra el canal de Panamá) es inexorable que desarrolle un potente aparato militar para proteger sus intereses.

El capitán de navío Mahan condesa sus opiniones en la introducción y en el primer capítulo del libro y el resto lo dedica a justificar sus argumentos a través del estudio de diversas campañas y batallas navales desde mediados del siglo XVII hasta la Guerra de Independencia americana. Estamos, pues, ante un manual de estrategia militar (son numerosas las referencias a los métodos empleados para llevar a buen término las campañas narradas) y ante un libro de historia militar, cuyo trasfondo político es evidente. Busca impulsar a Estados Unidos a la conquista de los mares y a que se convierta en una potencia naval. Un siglo más tarde, las enseñanzas de Mahan parecen haber dado sus frutos.

Alfred T. Mahan (1840 – 1914) ingresó en la Academia Naval de Annápolis a los 16 años. Cuando comenzó la guerra civil en 1861 tomó partido por la Unión y estuvo embarcado durante el conflicto en el crucero USS Plymouth, dedicado a misiones de patrullaje. Al acabar la guerra pasó a ejercer como profesor de su antigua academia naval. En 1892 fue nombrado director de la Escuela de Guerra Naval y dos años más tarde le fue asignado el mando del destructor USS Chicago. Aunque se retiró en 1896, fue movilizado durante la guerra hispano-norteamericana para formar parte del Consejo de Guerra Naval y, terminada la guerra, fue elegido Comisionado de la delegación americana en la Conferencia de Paz con España.

*Publicado por la Editorial del Ministerio de Defensa, 2007.

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