G - 138 - LA IRATítulo: La ira. Pasión por la furia

Autor: Remo Bodei

Editorial: Antonio Machado, 2013


Considerada por la tradición cristiana como uno de los siete pecados capitales, por Spinoza como una de las «pasiones tristes», tenida por los epicúreos como una de las causas de la infelicidad o por los estoicos como una de las más injustas pasiones humanas, que duda cabe de que la ira ha tenido un importante impacto en nuestra tradición occidental. Analizada por filósofos, plasmada por literatos (desde Homero a Steinbeck, pasando por los grandes autores de tragedia griegos y latinos o por autores como Dante, Milton o Shakespeare) y utilizada convenientemente por profetas y políticos para servir a sus intereses, la tradición de la ira es larga y convulsa.

La editorial Antonio Machado ha decidido incluir entre su catálogo una colección, dirigida por Carlo Galli, dedicada a los pecados capitales. De los siete libros que compondrán la colección, llamamos aquí la atención sobre el primero de todos ellos (en nuestro país, de momento, solamente se han publicado 4 de los 7 volúmenes): el dedicado a la ira, a cargo del profesor Remo Bodei.

El libro nos presenta una síntesis, en apenas unas 150 páginas, sobre la historia del tratamiento de la ira en el pensamiento occidental, desde los orígenes en el mundo griego y hebreo hasta la actualidad con la obra de autores como Sloterdijk. El fundamento de ello es muy claro: mostrar como la ira ha jugado un papel muy importante en las interpretaciones sobre las pasiones humanas a lo largo de todos estos siglos.

El tratamiento de la ira es ciertamente multidisciplinar, ya que no solamente afecta a la filosofía y la religión, sino que también tiene una lectura de carácter fisiológico y psicológico, un importante impacto social y político y un gran peso en nuestra literatura como eje de la trama de importantes obras.

ALEGORIA IRAAnte fenómenos como la ira, la reflexión filosófica puede dividirse en dos grandes grupos de posiciones. Aquellos que, como Epicuro, Séneca o Spinoza, consideran que la ira es siempre una pasión negativa para el hombre porque le impide ser feliz o racional, y que por lo tanto debe ser desterrada y superada. O tenemos a otros, como Aristóteles, Giordano Bruno o Descartes, que consideran que la ira forma parte consustancial de las pasiones humanas, que dichas pasiones nunca son en sí mismas algo negativo y que lo que debe hacerse con ellas es encauzarlas de tal modo mediante la razón que nos sirvan para impulsar acciones justas y rectas. Por lo tanto, un primer punto es el que guarda relación con la posibilidad o no de que exista algo así como una «ira justa». Esta idea de la «ira justa» es, por ejemplo, la que inspira ciertas lecturas bíblicas, en especial relativa a la figura de Dios (en la Biblia judía, por ejemplo, la referencia a la ira aparece mencionada en 714 veces, de las cuales 518 refieren a la ira divina y solamente 196 menciones son para el ser humano).

Hay que ser conscientes de hasta que punto la ira es fundamental en nuestra civilización. La historia de nuestra literatura comienza con una frase dedicada a la ira: «Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves—cumplíase la voluntad de Zeus—desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles»; y desde entonces está sin duda bien presente en nuestras novelas, tragedias o representaciones artísticas entre otros fenómenos.

El presente libro nos ofrece, como decimos, una pequeña síntesis de toda una historia muy compleja y convulsa, en donde filosofía, psicología, poética y política aparecen claramente entrelazados. A veces, esa ira, como en el caso del mundo clásico, presenta un rostro bastante individualizado (Aquiles, Ayax, Medea, etc), aunque con posterioridad, y muy especialmente a partir de la Revolución Francesa, la socialización de la ira en una sociedad de masas permite hablar de un fenómeno de una naturaleza colectiva (incluso, hasta global), como pone de manifiesto la categoría de «bancos de ira» acuñada por el filósofo alemán Peter Sloterdijk.

JESUS EXPULSANDO TEMPLOEl libro «La ira. Pasión por la furia» de Remo Bodei se divide en diez capítulos, cada uno dedicados a un problema especial con relación a la ira. En el primer capítulo se analiza el fenómeno de la ira en unos aspectos generales y globales, haciendo referencia a su relación con fenómenos como el honor, la vergüenza o la civilización. El segundo capítulo analiza la ira en el contexto de la ira en el mundo de lo héroe de la obra de Homero. En el tercer capítulo se recoge un análisis dedicado a la ira en el Antiguo Testamento, mientras que el cuarto recoge como Jesucristo y la nueva visión cristiana del mundo transformó la naturaleza de la ira también en el ámbito de la religión. En el quinto capítulo se habla de la «justa ira» especialmente durante la Edad Media y el Renacimiento (Dante, Santo Tomás de Aquino, Maquiavelo, Savonarola, Bruno o Shakespeare aparecen por estas páginas). En el sexto capítulo, por el contrario, lo que se analiza es el conjunto de aquellas doctrinas, y muy especialmente los epicúreos y los estoicos, que han hecho del rechazo de la ira un punto esencial de su reflexión (quizás el más importante en este sentido sea el caso de Séneca). El séptimo capítulo presenta el fenómeno de la ira en las mujeres, utilizando para ello una referencia muy clásica: el personaje de Medea, mujer enamorada de Jasón y que tras la manipulación y despecho sufridos bajo éste decide vengarse asesinando a los propios hijos que había tenido con el héroe griego. El de Medea es un caso muy curioso, pues ha sido reinterpretado con el paso de los años, de modo que poco o nada tiene que ver el modo en que los autores clásicos de tragedia (como Eurípides o Séneca, que ambos tienen tragedias conservadas dirigidas a este personaje) ven al personaje con el tratamiento que podamos encontrar en una feminista contemporánea como la escritora Christa Wolf. En el capítulo octavo, titulado «Remedios», precisamente lo que se recogen son formas de sobreponerse a los efectos enloquecedores de la ira siendo sin lugar a dudas la «generosidad» (tal y como la presenta Descartes) o la «reconciliación» (al modo de la practicada en Sudáfrica tras la finalización del régimen de la segregación racial conocido como «Apartheid») los más destacados. El capítulo nueve se dedica a estudiar la ira en su versión más social, colectiva, política y moderna a partir de la Revolución Francesa y hasta llegar a los totalitarismos del siglo XX o el islamismo actual. Por último, en el capítulo diez, lo que tenemos es una breve reflexión teórica a modo de conclusión y cierre del libro.

La obra presenta una redacción sintética pero suficiente para comprender el fenómeno sin que la lectura se haga eterna. Además, al carecer por completo de notas a pie de página (salvo un par de referencias de carácter gramatical), la lectura se hace más ágil. No obstante, para alguien que quiera profundizar, tiene al final un interesante comentario bibliográfico en el que se cita la bibliografía separada por capítulos y secciones a las que hace referencia para que así se pueda buscar el libro sobre el tema que más nos interesa en cualquier momento.

Un libro que tiene un gran interés, especialmente para todos los que se preocupen por este fenómeno de la ira, tanto desde un punto de vista individual como colectivo.

*Publicado por la editorial Antonio Machado, 2013.

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