RESEÑA 134 - ALIANZA - TEMOR TEMBLORTítulo: Temor y temblor

Autor: Søren Kierkegaard

Editorial: Alianza Editorial, abril 2014


Søren Kierkegaard es uno de los grandes filósofos del siglo XIX y «Temor y temblor» una de sus obras sin duda más sublimes. Es tal vez en esta obra donde se recoge, mejor que en ninguna otra, el claro dilema del filósofo danés. Quizás la mejor referencia que pueda darse de este genuino libro es la que el propio autor recoge en sus diarios:

«Cuando yo haya muerto bastará mi libro Temor y Temblor para convertirme en un escritor inmortal. Se leerá, se traducirá a otras lenguas, y el espantoso pathos que contiene esta obra hará temblar. Pero en la época en que fue escrita, cuando su autor se escondía tras la apariencia de un flâneur, presentándose como la más perfecta conjunción entre extravagancia, sutileza y frivolidad… nadie podía sospechar la seriedad que encerraba este libro ¡Qué estúpidos! Pues nunca como entonces hubo mayor seriedad en aquella obra: precisamente las apariencias constituían la auténtica expresión del horror. Si quien lo había escrito hubiese dado muestras de comportamiento serio, el horror habría disminuido de grado. Lo espantoso de ese horror reside en el desdoblamiento. Pero una vez muerto se me convertirá en una figura irreal, una figura sombría…, y el libro resultará pavoroso.»

Kierkegaard resulta una figura espectacular. Con su planta de seductor, sus fantasmas, y su trágico destino. Una figura atrapada entre la frivolidad y su necesidad existencial como hombre honesto y cristiano. Seductor y polemista, encontró la muerte joven y en la soledad más profunda tras rechazar a la única mujer a la que de verdad había amado en su vida.

RETRATO KIRKEGAARDEl dilema existencial de Kierkegaard se encuentra atrapado entre tres formas diferentes de vida, que atraviesan toda su obra: la vida estética, la vida ética y la vida religiosa como superación de las dos anteriores. Quizás «Temor y temblor» refleja mejor que ninguna de sus otras obras estas diferentes concepciones de la vida humana. A cada una de ellas le corresponde unos arquetipos diferentes, unos personajes que reflejan todas las experiencias de cada tipo de vida. Así, a la vida estética le corresponde el arquetipo del seductor. Propio de la vida ética es el héroe trágico. Por último, a la vida religiosa le corresponde la figura del caballero de la fe. Kierkegaard va aun más allá, y dota a cada uno de esos arquetipos de una personalidad que los vuelve concretos, una persona concreta representa el espíritu de cada uno de esos arquetipos que se hacen carne. Don Juan (seductor), Sócrates (héroe trágico) y Abraham (caballero de la fe) son los rostros vivos de los personajes conceptuales. Rostros que no tienen por qué ser auténticos, sino que en la prosa del autor aparecen transfigurados muchas veces para servir de excusa de utilidad al devenir existencial del propio Kierkegaard. El filósofo danés encuentra su vida atrapada en esas figuras, y cada una de ellas refleja no solamente el personaje real o literario, sino también la angustia del propio caballero.

«Temor y temblor» se centra en Abraham, y en concreto en el viaje emprendido por él, en compañía de su hijo Isaac, rumbo al monte del país de Moriah en el que debería ofrecerlo en sacrificio. A partir de ese viaje, marcado por el silencio, el sacrificio y la fe en Dios, Kierkegaard aprovecha para plantearse tres preguntas que nos permitirán entender mejor al gran hombre que fue Abraham, entender mejor al caballero de la fe, y también entender mejor al propio Kierkegaard. Esas tres preguntas son:

1) ¿Existe una suspensión teológica de lo ético?

2) ¿Existe un deber absoluto para con Dios?

3) ¿Es posible justificar éticamente a Abraham por haber guardado silencio ante Sara, Eleazar e Isaac?

De la lectura del libro podemos concluir que precisamente uno de los rasgos fundamentales del caballero de la fe, criatura del absurdo, lo Particular elevado por encima de lo general hasta quedar fundido con lo Absoluto, es que es capaz de responder afirmativamente a las tres cuestiones. A diferencia del hedonismo del esteta seductor y del ético héroe trágico sacrificado a la mayor gloria de la generalidad, el caballero de la fe no puede esperar más que la soledad y el silencio. Incapaz de ser comprendido y de hablar para hacerse comprender por otros, el camino del caballero de la fe es el camino del moribundo que se arrastra en silencio, que sufre la locura del absurdo y que realiza el salto de fe. Una criatura sublime y grande entre las grandes precisamente por el paso que da hacia lo absurdo.

FOTO KIRKEGAARDEl libro está muy influido por tres de los elementos que marcan la vida personal e intelectual de Kierkegaard desde el principio y hasta el momento mismo de su muerte: la oposición desde su juventud a la concepción de la dialéctica hegeliana, la importante influencia que en su vida tuvo la gris figura de su padre y la pérdida que le supuso su decisión de rechazar al amor de su vida, Regina Olsen, ahora casada con otro hombre. Las tres cuestiones, de un modo u otro (la mayoría de las veces oculto bajo la forma de maravillosas metáforas), tienen su lugar en las páginas de este libro, lo que hace de él no solamente una excelente pieza filosófica sino también una suerte de autobiografía existencial siquiera sea parcial.

Kierkegaard murió joven, a la edad de 42 años, como consecuencia de un desmayo acaecido mientras paseaba y un mes de estancia en hospital. Tal vez, un accidente infantil con secuelas fuese la causa remota de la muerte, pero una vida entre el exceso y la amargura no hicieron sino precipitarla. No obstante, en los aproximadamente 15 años que duró su producción creativa (entre 1841 que fue publicada su primera obra, Sobre el concepto de ironía, su lectura de tesis, y 1855 que falleció) nos dejó más de una veintena de obras firmadas con más de 12 seudónimos de autoría confirmada. El último año de su vida, lo dedicó a una feroz querella, publicada en las páginas de El Instante, en las que el cristiano Kierkegaard se enfrentaba con auténtica devoción a la Iglesia Oficial en Dinamarca a cuyos seguidores denunciaba como traidores a la religión de Cristo, convertidos en burócratas del estado, viviendo en la opulencia y cometiendo toda clase de crímenes e inmersos en todas las corruptelas. Páginas éstas que, como las de «Temor y temblor», representan la lucha de un fideista y existencialista cristiano contra la mediocridad de todos los profetas del sermón y la ignorancia. Hace casi 160 años que Søren Kierkegaard falleció en Copenhage. Hoy leer sus obras es fundamental porque, como el propio filósofo nos decía en sus Diarios con referencia a esta obra aquí reseñada, su lectura nos hará temblar y resultará ciertamente pavorosa.

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