Vicente Manjavacas Méndez

Vicente Manjavacas

Vicente Manjavacas Méndez es licenciado en Ciencias de la Información, especializado en África y Relaciones Internacionales. Residente en Madrid, pero con el ojo siempre puesto en el Atlántico. Apasionado confeso del mundo lusófono. Actualmente trabaja en temas de Cooperación Internacional para el Desarrollo y es editor de Passim.

Passim es un blog de reciente aparición, hace poco cumplió su primer año de existencia, cuyo principal objetivo es, según ellos mismos dicen, “lanzar ideas y generar debate, contribuyendo a la mejor difusión en español de los temas internacionales. Por ello, éste será un espacio abierto, donde quedará plasmado nuestro análisis y nuestra visión del mundo, pero también la de quienes compartan nuestro interés desde cualquier lugar.”

Enlace a Passim: http://www.passimblog.com/

ENTREVISTA




En España, hasta hace poco, los blogs sobre política internacional como Passim no habían tenido mucha presencia entre las webs españolas. ¿Está cambiando esta tendencia? ¿Piensas que vale la pena el esfuerzo por mantenerlo al día?

Coincido contigo, en España hasta hace no demasiado tiempo las cuestiones internacionales sólo recibían el interés de un grupo reducido de personas. Esto es una paradoja, sobre todo si tenemos en cuenta que el nuestro es un país que tiene una tradición intensa de expandirse hacia afuera y no hablo sólo del proceso que se desencadena a partir del s. XV, sino de más recientemente. Incluso durante el franquismo, con una comunidad de emigrantes importante trabajando en Europa, la interacción con otros países y otras realidades fue intensa. La tendencia está cambiando y es ilustrativo que algunas de las cabeceras más importantes del periodismo en España sitúen la sección de internacional en primer lugar.

Creo que en el caso de Passim los motivos que nos condujeron a poner en marcha el proyecto siguen vigentes: lanzar ideas y generar debate, contribuyendo a la mejor difusión en español de temas internacionales. Personalmente creo que ni España, ni sus medios de comunicación, son todavía conscientes del rol que podríamos jugar en influencia como en peso económico al convertirnos en un «hub» de información internacional en español. El hecho de que la competencia sea alta y que Rusia, Irán, la CCTV o la propia Deutsche Welle tengan ediciones en español es indicativo de que hay un mercado que consume en español y que está sediento de contenidos.

En cuanto a Passim, nos gusta pensar que en nuestro modesto esfuerzo, contribuimos a ensanchar ese universo de plataformas informativas con contenidos en español. Tú, como gestor de una página web, conoces que el esfuerzo por mantenerla al día, encontrar ideas nuevas y voces diferentes es un reto que se impone. Y nosotros lo enfrentamos en nuestra planificación de contenidos para cada semana.

En tu biografía de Passim afirmas que tienes “alma atlántica”. Tu Atlántico ¿es el de la “relación especial” entre los británicos y su “primos” de Washington o más bien el Atlántico que cruzábamos para llegar al resto de América? 

Sin lugar a dudas mi Atlántico es el subtropical, el de la América Ibérica y el Caribe poliédrico pero quizás aún más el del África Ibérica, si es que algo así existe. Canarias, de donde vengo, ha desempeñado un papel como cruce de caminos desde Europa hacia América pero nunca ha estado fuertemente involucrada con África. Quizás con la excepción de la inmediatez del Sáhara, período que se clausuró en 1975. El espacio atlántico sigue siendo crucial, a mi modo de ver. Al Atlántico da Brasil, en el Atlántico está el golfo de Guinea que no sólo es fuente de energía sino también de inestabilidad y a sus orillas se asoma Nigeria, el gran gigante africano en los próximos 40 años.

¿Cómo ves el panorama de las próximas elecciones de mayo de 2014? Los sondeos franceses, por ejemplo, parecen preocupantes. Pero, en todo caso, ¿crees que el Parlamento llegará algún día a llevar la voz cantante dentro las instituciones europeas? 

Ante la perspectiva de la escasa participación resulta naïve decirlo, pero las elecciones al Parlamento Europeo del próximo año son ilusionantes. Ilusionantes porque por primera vez los partidos políticos hacen el esfuerzo de presentar un candidato único a dirigir la Comisión. El parlamento que salga del próximo mayo, el primero tras aprobarse el Tratado de Lisboa, da muchas más capacidades a la eurocámara de las que tenía antes, aumenta la participación ciudadana y el control por parte de los parlamentos nacionales por vía de la subsidiariedad. El Parlamento y la Comisión estarán ahora obligados a sentarse en mesas de negociación conjuntas en caso de atasco presupuestario o legislativo y eso es un cambio fundamental. La Comisión, es cierto, seguirá desempeñando las labores «ejecutivas» y la capacidad de iniciativa continúa siendo materia natural suya pero el Parlamento ha ganado mucha capacidad de decisión.

De todas formas por mucho que el Parlamento pueda hacer, poco se habrá avanzado si los ciudadanos como representados no exigimos mayor rigor y profesionalidad a nuestros representantes europeos. Si la ciudadanía y me atrevería a decir que hasta los propios partidos, conciben al Parlamento Europeo como un «cementerio de elefantes» en el que ir aparcando excedentes, por duro que resulte la expresión.

La eurocámara es responsable de más de 1/3 de la legislación que aplican a nivel nacional los Estados Miembros. Si no estamos de acuerdo con lo que hace Europa, si para muchos se han convertido en la serpiente de las siete cabezas, me parece más constructivo entrar y modificar lo que ya existe que tirarlo abajo. Pero es quimérico pensar que se producirá una participación electoral relevante ante un panorama de caída dramática en la importancia que dan los ciudadanos a la participación política en el juego democrático incluso a nivel nacional.

Decía Sir Humphrey en Yes Minister, recuerdas, que la política tradicional del Reino Unido había consistido, desde siglos, en dividir a sus aliados del continente, razón por la que entraron en la entonces Comunidad Europea. ¿Si salen renunciarán a sus «mejores» tradiciones?

Si mal no recuerdo el inefable Sir Humphrey completaba la frase con una referencia a la ineficiencia de los granjeros franceses y la compra del billete de reingreso a la humanidad por parte de los alemanes como hecho que justifica la creación de la CEE.

Creo que fue Maalouf quien dijo que las identidades se construyen por oposición a una «otredad» existente. Y el Reino Unido realmente detenta esa doble condición de «ser» y «no ser», pero ¡a que país no le pasa en Europa! ¿Acaso tienen mucho que ver un finlandés y un portugués?. No sé si la salida del Reino Unido de la Unión Europea será una renuncia a sus «mejores» tradiciones, pero no me cabe duda de que sí a sus mejores posibilidades. La Unión Europea tiene mayor relevancia internacional por la participación del Reino Unido o de Francia, por poner sólo dos ejemplos, pero ¿y al revés? Es difícil saberlo a ciencia cierta. Quizás habría que recordar a Sir Humphrey que «Britannia doesn’t rule the waves any longer», al menos no en solitario.

En pleno impasse del shutdown norteamericano, trasladado in extremis a comienzos del 2014 ¿quién crees que son más tercos, los burros o los elefantes?

Debo reconocer que no soy experto en política estadounidense, aunque sea inevitable terminar familiarizándose con su sistema político por la enorme irradiación comunicativa que tiene. Siempre me han atraído más las «esquinas» de la comunidad internacional a las que no llega la luz. Mis amigos siempre me dicen que la Declaración Unilateral de Independencia de Katanga no es tan fundamental como yo creo para el devenir de las relaciones internacionales.

Pero respondiendo a tu pregunta; Estados Unidos está abriendo una nueva etapa en la que probablemente la provisión social no será ni al estilo que puso en marcha Bismarck ni seguirá al pie de la letra de lo que ambicionada Beveridge.

Ambas fuerzas tiran hacia su campo y en el medio han arrastrado la «seriedad» de su sistema político al nivel digno de una estructura bananera. Es bastante probable que la balanza se termine inclinando hacia los demócratas, pero nadie da duros a cuatro pesetas. No en los Estados Unidos y menos el Partido Republicano cuando azuza el miedo individual a que el Estado se inmiscuya demasiado en la dimensión personal.

Con la crisis económica parece que los dragones asiáticos han ralentizado su crecimiento ¿Piensas que llegará el día en que el sudeste asiático logre el sorpasso económico de la vieja Europa?

Unos días atrás comentaba con alguno de los editores y co-fundadores de Passim cómo se veía en los años 70 el mundo a 40 años vista. Los analistas de entonces describían la actualidad como un mundo en el que la Unión Soviética seguía en pie y Japón estaría cerca, si no lo habría hecho ya, de superar a los Estados Unidos como primera potencia económica del globo. Hoy la realidad es múltiple y el vigor asiático innegable. Sin embargo, las estructuras sobre las que se andamia ese ímpetu asiático no terminan de parecer del todo sólidas. China enfrenta cada año el reto de tener que incorporar a millones de personas a un mercado de trabajo en el que no hay hueco, las poblaciones de la India, de Paquistán o de Indonesia serán cada vez más exigentes con sus dirigentes y con las oportunidades que sus sistemas políticos les ofrecen. Quién sabe si las cifras demográficas que les han llevado a copar la provisión manufacturera sea la vía por la que terminen por morir de éxito.

No me resulta descabellado pensar en que en algunos casos nos encontramos ante gigantes con pies de barro. Creer que la clave del modelo es acercarnos a su sistema es revertir décadas de ingeniería social, política y económica. Quizás veamos antes una demanda progresiva de mecanismos de participación y promoción social en aquellos países que se acerquen a nuestro modelo. En función de la capacidad de las estructuras que existen allí para dar respuesta a esas demandas será cuando realmente sepamos si estamos o no ante un definitivo cambio de preponderancia, y entonces sí podremos hablar de «sorpasso».

Las «fallidas» revoluciones en Libia y Egipto y la guerra civil siria arrojan más sombras que luces sobre la primavera árabe ¿qué escenario prevés para los próximos años en esta región?

Cuesta mucho pensar que el proceso abierto con las primaveras árabes hizo que la fruta se pudriese sin dejar que el árbol floreciese. No sé si es ceguera o confianza en la potencialidad de las sociedades del espacio sur del Mediterráneo. Cualquiera que lo haya visitado o se haya aproximado incluso desde la teoría reconoce a una población joven con ambiciones y ganas de cambio.

Tanto en Libia como en Siria las estructuras del estado si no se han desmoronado se están disolviendo bajo el ácido que emana de la pugna por el poder. Y en Egipto si no se encuentra un marco de entendimiento propio parece que están avocados a volver a sistema de Mubarak sin Mubarak. La región ya ha conocido otros casos de estructuras de estado que se vinieron abajo, el Irán post Sha e Irak tras la invasión americana. Las dos experiencias salieron diferentes, pero que un estado de la zona explosione implica que a todos los demás les lleguen las esquirlas.

Los próximos años no serán fáciles, porque el fin de un sistema autoritario no implica que al día siguiente haya una democracia a pleno rendimiento. En estos momentos en la región hay muchos países que se encuentran ante el dilema del prisionero, para solventarlo todos tienen que perder. Pero de muchas renuncias particulares pueden conseguirse ganancias colectivas.

¿África está abocada a una sucesión de Estados fallidos / a una progresiva islamización / a salir algún día de la penosa situación en que se encuentra? 

En los últimos años las economías africanas han avanzado enormemente. Eso no quiere decir que su población lo haya hecho o que los sistemas políticos hayan conocido mayores cuotas de participación y de democracia real. Es cierto que el continente fue a partir de los 90 el protagonista de la tercera ola democratizadora y que eso acabó con el sistema unipartidista. Pero no todo se puede explicar por los ciclos que enunciaba Rostow.

Hace no mucho tiempo el periodista John Lee Anderson afirmaba en su libro «La herencia colonial y otras maldiciones» que África vive aún bajo el liderazgo de políticos que fueron educados en estructuras coloniales. Y ese mundo está abocado, por fuerza de la naturaleza, a desaparecer en los próximos diez o quince años. Mugabe, Nguema, Dos Santos están pidiendo «pista». Aunque han pasado sólo 50 años desde las primeras independencias, la próxima generación ya no puede agarrarse a la rémora del legado colonial y eso, estoy seguro, introducirá importantes variables en África y en su inserción en el sistema internacional. Sin embargo el despegue real no llegará hasta que sus sociedades civiles, que tienen un dinamismo incomparable, sean robustas y para eso primero el individuo debe ver sus necesidades diarias básicas cubiertas. Ahí reside el verdadero desafío para los africanos y para la comunidad internacional. La senda está llena de obstáculos, pero el espacio para crear mecanismos propios es total.

Passim es ya uno de los blogs españoles de referencia en materia de relaciones internacionales. ¿Cómo crees que evolucionará en los próximos años?

¡Estoy seguro de que a todos los que hacemos Passim les alegras el día considerándonos un blog de referencia! Como ya he mencionado antes, Passim nació con la vocación clara de contribuir al debate en español sobre dinámicas y tendencias internacionales, en el entendimiento de que las «islas» nacionales se fueron para no volver más. Lo que ocurre en Singapur puede terminar impactando a un tipo que viva en el medio rural de Castilla La Mancha. Las personas son cada vez más conscientes de eso y precisamente por eso crece el interés por los temas internacionales.

Con nuestro trabajo pretendemos darle una vuelta de tuerca a aquellos temas que aún estando de actualidad no permiten una reflexión sosegada en los medios o llevar el foco a aquellos espacios que a priori carecen de interés mediático. La realidad de ser un espacio autofinanciado nos permite esos márgenes, y también, por qué no reconocerlo, nos presenta algunos desafíos. Hoy por hoy, Passim es un espacio donde damos cabida a muchos expertos en relaciones internacionales especializados en distintas materias que contribuyen al trabajo de los cinco editores.

En el futuro confiamos en mantener el interés de las personas que cada día nos visitan, que se acercan a nuestro Twitter o que bucean en nuestro archivo. Tenemos ya casi dos años de andadura, y en este tiempo la experiencia nos ha demostrado que se pueden hacer cosas muy enriquecedoras a nivel intelectual y que en España o en español las posibilidades son infinitas. Con una cantera de especialistas enormemente valiosa para el presente y prometedora para el futuro.

Por último, la cuestión común a todos los entrevistados: ¿cómo ves la sociedad española dentro de quince años?

Una de las consecuencias inmediatas de estar inmersos en una situación poco favorable, o directamente desastrosa, como la nuestra es que salen a la luz los defectos y por tanto también las potencialidades. Me parece innegable que hemos ganado en madurez social, los ciudadanos son más exigentes.
Son más exigentes con el funcionamiento de las estructuras públicas, pero también de las privadas. Hace poco escuché a alguien decir que en año y medio, por ejemplo, el panorama televiso en España había cambiado los sábados por la noche. De cuatro programas de chismorreo habíamos pasado a uno de chismorreo y tres de análisis y debate político.

Aunque todo es mejorable, me parece un ejemplo que ilustra el hecho de que las personas a título individual vuelven a tomar conciencia de su rol central a la hora de exigir más profesionalidad en la forma en la que nos gestionan y nos gestionamos. Dentro de quince años espero encontrarme con una sociedad consciente de sus posibilidades, menos atada a ese vicio tan español de auto-vanagloriarse hasta cegar el entendimiento o fustigarse hasta caer sin sentido. Militar menos en el blanco o en el negro y explorar más el gris sea quizá la clave para nuestro futuro.